Oro ilegal amazónico: forenses golpean redes criminales en Brasil
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Brasil convierte cada partícula de oro en evidencia contra el crimen

La Policía Federal analiza la composición química del metal para identificar extracciones ilegales, fortalecer procesos judiciales y cerrar rutas de lavado.

Brasil está utilizando ciencia forense para identificar el oro ilegal amazónico y combatir las redes que extraen, transportan y comercializan el metal desde territorios indígenas y áreas protegidas. La estrategia busca contener un delito que acelera la deforestación, contamina los ríos con mercurio y amenaza a las comunidades amazónicas.

Oro ilegal amazónico bajo el microscopio

El trabajo se desarrolla en el Instituto Nacional de Criminalística, en Brasilia. Allí, el denominado “laboratorio del oro” recopila muestras procedentes de minas, operaciones policiales y zonas protegidas.

Cada partícula guarda una composición particular. Durante su formación, el oro incorpora trazas de plata, cobre, mercurio y otros elementos presentes en la roca o el lecho del río. Esa combinación funciona como una huella química capaz de revelar su procedencia.

Los especialistas emplean espectrometría de fluorescencia de rayos X, microscopía electrónica de barrido y espectrometría de masas con ablación láser. El método permite comparar el metal incautado con una creciente base de datos geológicos.

“¿De dónde vino este oro?”, resume el perito federal Gustavo Geiser sobre la pregunta central de las investigaciones (Geiser, 2026, citado en Associated Press, 2026).

Trazabilidad contra las minas fantasma

Los resultados pueden demostrar que una carga declarada como legal provino realmente de tierras indígenas o bosques nacionales. Esta evidencia ayuda a construir expedientes judiciales, detectar documentos fraudulentos y seguir el dinero de las organizaciones criminales.

La Policía Federal también impulsa el programa Ouro Alvo, que integra información científica, muestras geológicas y datos del sector minero para mejorar la trazabilidad del metal.

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Una modalidad investigada es la “mina fantasma”. En estos casos, una operación autorizada declara una producción elevada, aunque las imágenes satelitales no muestran actividad. El oro ilegal amazónico extraído en territorios cercanos termina registrado como producción formal.

El mercurio agrava la emergencia amazónica

La contaminación representa otra señal forense. Un estudio difundido por Fiocruz determinó que el 21,3 % de los peces analizados en mercados amazónicos superaba los niveles seguros de mercurio. La exposición estimada entre niños de dos a cuatro años alcanzaba hasta 31 veces la dosis recomendada.

Además, más del 90 % del garimpo brasileño se concentra en la Amazonía. Cerca del 40 % de la superficie ocupada por esta actividad se encontraba en áreas donde la extracción estaba restringida o prohibida, según MapBiomas.

Una herramienta para limpiar la cadena del oro

Brasil abrió en julio de 2026 una consulta pública para reducir progresivamente el uso de mercurio en la minería artesanal de oro. El proceso permanecerá abierto hasta el 7 de agosto de 2026 y responde a los compromisos del Convenio de Minamata.

La combinación de análisis forense, control documental y vigilancia satelital podría impedir que el oro ilegal amazónico ingrese a bancos, refinerías y reservas financieras. Su efectividad dependerá de la fiscalización minera, la cooperación regional y la participación de las comunidades indígenas.

Fuentes: