Minería latinoamericana energía e infraestructura marcan liderazgo
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El futuro minero de América Latina depende de su infraestructura

Un informe regional advierte que las reservas de cobre, litio y oro ya no garantizan inversiones: infraestructura, permisos y confiabilidad operativa definirán el liderazgo.

La minería latinoamericana vuelve al centro de la economía mundial por su abundancia de cobre, litio, hierro, oro, plata y níquel. Sin embargo, disponer de grandes yacimientos ya no resulta suficiente: la capacidad energética, logística, regulatoria y operativa determinará qué países transformarán sus recursos en producción y exportaciones competitivas.

La transición energética aumentará la necesidad de minerales empleados en redes eléctricas, almacenamiento, vehículos eléctricos y tecnologías renovables. La Agencia Internacional de Energía sostiene que América Latina está bien posicionada para ampliar su participación en las cadenas globales, aunque necesita infraestructura compartida, inversión, capacidades técnicas y regulaciones competitivas (IEA, 2026).

El informe “La nueva ecuación de la minería en América Latina”, elaborado por Aggreko, recogió las perspectivas de 21 ejecutivos y especialistas de Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, México y Perú. Su conclusión es contundente: el futuro regional dependerá más de la capacidad operativa que del volumen de reservas disponibles.

El 66 % de los consultados relacionó el futuro energético de la actividad con renovables, eficiencia y matrices más limpias. No obstante, un 40 % todavía identifica barreras económicas y operativas para avanzar. Los costos, la intermitencia y las dificultades de abastecimiento mantienen al diésel como respaldo en proyectos remotos (Aggreko, 2026).

Minería latinoamericana exige energía confiable

Las operaciones se desplazan hacia zonas alejadas de las redes eléctricas y de los principales corredores de transporte. Por ello, las compañías necesitan generación propia, almacenamiento, sistemas híbridos y soluciones flexibles que aseguren continuidad durante las etapas de exploración, construcción y producción.

“El desafío no es generar energía limpia o térmica, sino entregar energía confiable”, afirmó José Albornoz Farías, gerente regional de Minería de Aggreko LATAM (Energy Report, 2026).

Argentina refleja las oportunidades de esta nueva competencia. Sus exportaciones mineras alcanzaron USD 6.075 millones en 2025, con un crecimiento interanual del 31 %. Las proyecciones indican que podrían superar USD 9.000 millones en 2026 y representar más del 10 % de las ventas externas nacionales (CAEM & BCR, 2026).

La minería latinoamericana también enfrentará mayores exigencias ambientales. La huella de carbono, el consumo de agua, la trazabilidad energética y la licencia social tendrán un peso similar a la ley mineral y al tamaño del depósito.

Infraestructura y energía definirán el liderazgo minero regional

La próxima disputa regional no será únicamente por controlar los mayores yacimientos de cobre, litio, oro u otros minerales críticos. La disponibilidad de recursos continuará siendo estratégica, pero ya no garantizará por sí sola el desarrollo de nuevos proyectos.

Los países con energía estable, corredores logísticos eficientes, permisos ágiles y tecnología flexible tendrán mayores posibilidades de atraer inversiones. A estos factores se sumarán la gestión ambiental, la trazabilidad y la construcción de confianza con las comunidades.

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En esta nueva ecuación de la minería latinoamericana, la geología abre oportunidades, mientras la infraestructura determina su viabilidad. El liderazgo pertenecerá a quienes logren convertir sus reservas minerales en producción competitiva, sostenible y de largo plazo.

Fuentes: