Extractivismo en Venezuela alarma a expertos
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Venezuela abre sus recursos y enciende temor por la Amazonía

Tras la captura de Nicolás Maduro, el gobierno de Delcy Rodríguez impulsa petróleo, gas y minería con capital privado, mientras tanto, crecen las alertas ambientales.

En este contexto, el extractivismo en Venezuela vuelve al centro del debate regional. La nueva etapa política, marcada por la captura de Nicolás Maduro y el ascenso de Delcy Rodríguez, acelera reformas para abrir petróleo, gas y minería a inversión privada. Sin embargo, organizaciones ambientales advierten riesgos para la Amazonía venezolana y el Arco Minero del Orinoco. Además, Reuters y AP reportaron la captura de Maduro y el reacomodo político bajo Rodríguez.

El nuevo escenario venezolano combina tres frentes: petróleo, gas y minería. Tras la captura de Nicolás Maduro, reportada por agencias internacionales, la administración de Delcy Rodríguez intenta recomponer la relación con Washington y atraer inversión privada para recuperar producción e infraestructura. Reuters informó que esa coordinación se evidenció con la deportación de Alex Saab y con el interés de Estados Unidos en reordenar su relación energética con Caracas (Reuters, 2026).

En paralelo, la Asamblea Nacional sancionó la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos. El texto incorpora mecanismos de arbitraje, equilibrio económico financiero, regalías de hasta 30% y un impuesto integrado de hasta 15% sobre ingresos brutos, además de facilidades para la comercialización directa de cuotas de producción (Asamblea Nacional, 2026).

Extractivismo en Venezuela: minería y Amazonía bajo presión

El giro también llegó al sector minero. La Ley Orgánica de Minas fue promulgada el 17 de abril de 2026 y creó la Superintendencia Nacional de la Actividad Minera, con capacidad para regular, fiscalizar y administrar tributos. El Parlamento sostiene que la norma busca atraer inversión nacional y extranjera, mientras organizaciones ambientales alertan que, sin controles independientes, la expansión puede consolidar daños en el Arco Minero del Orinoco.

SOSOrinoco y World Heritage Watch han advertido sobre la devastación ambiental del sur venezolano, con riesgos para territorios indígenas, bosques amazónicos y cuencas sensibles. En ese contexto, el Extractivismo en Venezuela preocupa porque la minería legal puede coexistir con economías ilícitas si no hay trazabilidad, monitoreo satelital, consulta previa y sanciones efectivas.

Gas y oro en la agenda económica

La reunión de Rodríguez con Shell apunta a reactivar proyectos gasíferos y exportaciones. Sin embargo, especialistas señalan obstáculos técnicos: infraestructura limitada, necesidad de inversión, emisiones de metano y ausencia de auditorías ambientales robustas. A ello se suma el anuncio oficial de elevar al menos 30% la producción de oro para 2026, un objetivo que aumenta la presión sobre áreas ya afectadas por minería ilegal.

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El Extractivismo en Venezuela, por tanto, no solo es una apuesta económica. Es una prueba institucional. Sin transparencia, fiscalización y estándares ambientales verificables, el petróleo, el gas y la minería pueden ampliar ingresos, pero también profundizar conflictos socioambientales.

Venezuela ante el desafío de invertir sin profundizar la crisis ambiental

El avance de reformas petroleras, gasíferas y mineras puede atraer capitales, recuperar ingresos fiscales y reposicionar a Venezuela en el mercado energético regional. Sin embargo, el impacto real dependerá de la capacidad del Estado para imponer controles ambientales, garantizar trazabilidad en la minería y evitar que la apertura legal conviva con economías ilícitas.

Para América Latina, el caso venezolano será una señal clave sobre cómo equilibrar inversión, transición energética y sostenibilidad. Sin supervisión independiente, consulta a comunidades y protección de ecosistemas sensibles, el nuevo ciclo extractivo podría profundizar conflictos socioambientales en la Amazonía venezolana y el Arco Minero del Orinoco.

Fuentes: