Energía solar: motor estratégico del nuevo desarrollo energético del Ecuador
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Por Gino Pinargote Escudero | Gerente General en Genera Renovables Cía. Ltda.
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Ecuador atraviesa un momento clave en la diversificación de su matriz energética. La incorporación de la energía solar marca un antes y un después que va más allá del enfoque ambiental. Hoy, esta fuente se consolida como una herramienta estratégica para el desarrollo económico y productivo del país, con efectos directos en el empleo, la inversión y la competitividad.
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Desde sus primeras etapas, los proyectos solares generan un impacto positivo en la economía. Durante la fase de construcción se activan diversos sectores productivos. Se crean empleos directos e indirectos y aumenta la demanda de insumos como materiales de construcción, estructuras metálicas, cables eléctricos, transformadores y servicios técnicos especializados. Este proceso impulsa encadenamientos productivos que dinamizan la economía local y nacional.
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La energía solar no solo suma, también multiplica. Su impacto no se limita a los grandes proyectos. Las instalaciones solares comerciales e industriales, distribuidas en distintas zonas del país, permiten descentralizar el desarrollo energético. Gracias a ello, la inversión y el empleo llegan a más regiones, se fortalecen las economías locales y se construye infraestructura energética que perdura en el tiempo.
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Una vez en operación, las plantas solares continúan generando valor de manera constante. Ayudan a reducir los costos energéticos de las empresas, mejoran su competitividad y liberan recursos que pueden destinarse a la reinversión productiva. Al mismo tiempo, aportan mayor estabilidad y confiabilidad al sistema eléctrico nacional.
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Además, estos proyectos generan actividad económica durante toda su vida útil, que supera los veinte años. Las tareas de operación, mantenimiento, monitoreo y servicios asociados aseguran ingresos sostenidos, fortalecen las capacidades técnicas locales y promueven la transferencia de conocimiento.
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En este escenario, Ecuador tiene la oportunidad de consolidarse como un referente regional en el desarrollo de energía solar. La combinación de inversión, innovación y sostenibilidad puede convertirse en un pilar fundamental para su crecimiento económico y energético a largo plazo.
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*La opinión de este artículo es responsabilidad del autor y no refleja el pensamiento de este medio.
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