Minería ilegal devora la Amazonía: el oro borra 199,4 hectáreas del río Puré
Imágenes satelitales revelan nueve focos de deforestación vinculados con la extracción ilícita de oro en un ecosistema estratégico de Colombia.
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La minería ilegal amazónica continúa abriendo profundas heridas en el río Puré, uno de los territorios más remotos y biodiversos de Colombia. Un monitoreo de MapBiomas Alerta Colombia identificó al menos 199,4 hectáreas de bosque deforestadas por actividades relacionadas con la extracción ilícita de oro.
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El avance amenaza las fuentes hídricas, altera los cauces naturales y aumenta la presión sobre los pueblos indígenas que dependen directamente de este ecosistema. También pone en riesgo especies emblemáticas y territorios donde habitan comunidades indígenas en aislamiento.
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Minería ilegal amazónica deja nueve focos de deforestación
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Las alertas comenzaron a ser detectadas en enero de 2025 dentro del territorio colombiano, desde la frontera con Brasil. Las imágenes satelitales comparativas muestran cómo zonas anteriormente cubiertas por vegetación fueron reemplazadas por superficies removidas, canales artificiales y espacios destinados a la extracción y procesamiento del mineral.
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El mayor evento de deforestación corresponde a un área de 53,40 hectáreas. Le siguen otros focos de 37,80; 29,39; 24,09 y 18,28 hectáreas.
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En conjunto, nueve eventos principales explican gran parte de las 199,4 hectáreas intervenidas. La plataforma utiliza imágenes de alta resolución y procesos de fotointerpretación para delimitar las áreas transformadas e identificar presiones como la minería, la expansión agrícola y otros cambios en la cobertura forestal (MapBiomas Colombia, 2026).
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La extracción aurífera remueve grandes cantidades de sedimentos, modifica el recorrido de los ríos y aumenta el riesgo de vertimientos de combustibles y mercurio. Estas alteraciones reducen la calidad del agua y afectan los ciclos reproductivos y alimentarios de numerosas especies.
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El río Puré enfrenta una presión creciente
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La situación no constituye un fenómeno reciente ni aislado. El Observatorio Amazonia de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible registró 29 puntos de extracción minera en noviembre de 2024.
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Posteriormente, entre marzo y abril de 2025, el monitoreo identificó 27 dragas operando a lo largo del río. Estas embarcaciones permiten remover sedimentos del fondo y procesar grandes volúmenes de material en busca de oro.
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La facilidad para construir y trasladar las dragas, junto con las elevadas ganancias de la actividad, ha favorecido su expansión en ríos transfronterizos. La Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible considera al río Puré uno de los casos más críticos de la Amazonía noroccidental (FCDS, s. f.).
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La minería ilegal amazónica también genera consecuencias sociales. La actividad debilita la autonomía de los pueblos indígenas, altera sus prácticas culturales y fortalece economías criminales que buscan controlar los territorios y las rutas fluviales.
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Mercurio: una amenaza que viaja por los ríos
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Uno de los principales riesgos está relacionado con el mercurio utilizado para separar el oro de otros materiales. Después del procesamiento, parte de este metal puede terminar en los ríos y acumularse en peces.
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El problema trasciende los puntos de extracción. Las corrientes transportan los contaminantes hacia otras zonas y los peces pueden incorporar el mercurio en sus organismos. Esto eleva la exposición de las comunidades que dependen de la pesca como fuente principal de alimentación.
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La FCDS ha advertido que algunas poblaciones indígenas del macroterritorio Jaguares del Yuruparí, incluidos habitantes del resguardo Puerto Zábalo-Los Monos, presentaron concentraciones de mercurio en sangre superiores a los niveles permitidos debido a la contaminación de la cuenca del río Caquetá.
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A los riesgos para la salud se suman la pérdida de bosque, el desplazamiento de fauna, la contaminación acústica y la presencia de combustibles, motores y maquinaria en espacios de alta sensibilidad ambiental.
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Operativos binacionales golpean las redes criminales
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En noviembre de 2025, Colombia y Brasil ejecutaron la operación binacional Amazonas Libre II. El despliegue se concentró en los ríos Puré, Purité y Cotuhé, utilizados como corredores para la extracción y movilización ilegal de oro.
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Durante la intervención fueron destruidos 14 grandes sistemas de extracción conocidos como dragones mineros. Ocho fueron inhabilitados en territorio colombiano y seis en Brasil.
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Las autoridades también destruyeron 33 motores, tres remolcadores y una excavadora. Además, incautaron 4.800 galones de combustible, 2,5 kilogramos de mercurio, 25 cilindros de gas y una planta eléctrica.
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La Policía Nacional de Colombia estimó que cada estructura podía extraer hasta 6.000 gramos de oro mensuales. En conjunto, la infraestructura intervenida habría tenido capacidad para generar ingresos cercanos a USD 9,3 millones al mes para las organizaciones vinculadas con esta economía ilícita (Policía Nacional de Colombia, 2025).
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El operativo movilizó a 92 uniformados y funcionarios de Colombia y Brasil. Durante las acciones se produjeron hostigamientos armados, lo que evidenció la capacidad de reacción de las redes criminales que operan en la región.
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Un problema extendido por Colombia
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La crisis del río Puré forma parte de una problemática nacional. La Procuraduría General de la Nación ha señalado que la minería ilegal estuvo presente en 29 de los 32 departamentos colombianos durante la última década (Procuraduría General de la Nación, 2025).
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Entre los territorios afectados figuran Antioquia, Bolívar, Chocó, Santander, Caldas, Nariño, Valle del Cauca, Cauca, Boyacá, Amazonas, Putumayo y Guainía.
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Datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, recogidos por la Procuraduría, indican que la explotación de oro de aluvión afecta más de 94.000 hectáreas en Colombia. Alrededor del 73 % de esta actividad correspondería a explotación ilícita.
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La extracción ilegal se ha consolidado como uno de los principales conflictos socioambientales del país. Sus efectos incluyen deforestación, desplazamientos, violencia, contaminación por mercurio y riesgos para la salud de las comunidades ribereñas.
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El río Puré lucha por sobrevivir al avance del oro ilegal
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El monitoreo satelital permite dimensionar una destrucción que ocurre lejos de los centros urbanos y en lugares de difícil acceso para las autoridades. Sin vigilancia permanente, cooperación fronteriza y trazabilidad del oro, la minería ilegal amazónica podría continuar expandiéndose por los afluentes de Colombia y Brasil.
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Los operativos representan un golpe importante contra la infraestructura criminal, pero no resuelven las causas económicas y sociales que sostienen la actividad. La pobreza rural, la falta de alternativas laborales, la débil presencia estatal y el elevado precio internacional del oro continúan impulsando la extracción ilícita.
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La protección del río Puré requerirá acciones coordinadas para controlar el comercio de mercurio y combustibles, perseguir a los financiadores, restaurar las áreas degradadas y fortalecer la participación de los pueblos indígenas.
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Cada nueva hectárea intervenida reduce la capacidad del bosque para almacenar carbono, regular el agua y conservar la biodiversidad. El futuro del río dependerá de que la respuesta institucional avance con mayor rapidez que las dragas y las redes ilegales.
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Fuentes:
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- MAP BIOMAS ALERTA (2026)
- Observatorio de Conflictos socioambientales (2026). Minería en el bioma amazónico central
- Policia Nacional de Colombia (2025). Operación “Amazonas Libre II”: la Policía Nacional y una coalición continental asfixian la minería ilegal y protegen la Amazonía
- Procuraduria General de la Nación (2025). Minería ilegal afecta a 29 de los 32 departamentos de Colombia, según informe de la Procuraduría
- El Tiempo (2026). El oro está destruyendo la selva: imágenes satelitales revelan avance de la minería aurífera en el río Puré, ecosistema clave de la Amazonia
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